Hace dos años ya del “apuñalamiento de la zorra”, y como mi memoria histórica es infinita no quiero que a nadie se le olvide que tipo de personaje es este ser y de lo que es capaz. Esta vez decidí hablar con una amiga mía que escribe como los Ángeles y sabe la VERDADERA historia de lo ocurrido para que escribiera unas palabras al respecto. La Sucia Liz, como podéis ver, lo que dice no tiene desperdicio.
Gracias Sucia, eres Genial!!. Ahora os dejo con su carta:

 

Estos días son especiales, son días para acordarse de las EXNOVIAS. Acordarse de cómo sobrevivimos a esas Perras de Satán; cómo, de hecho, resurgimos con potentes falos –como Julio- o palpitantes vulvas –como la mía- después de zafarnos del coño de esas putillas con doble filo.

Algunos comparan a las exnovias con cánceres próstaticos pero yo creo que es darles demasiada importancia. No soy NADA frívola. Un cáncer es algo demasiado serio para compararlo con una exnovia. Una exnovia no es seria. Una exnovia es un grano de pus entre ceja y ceja.

Un grano de pus entre ceja y ceja estorba, se ve feo, da grima, frena a las rubias deseosas de chuparte el nabo, te desconcentra, te jode y supura una mierda blanca que todos pueden ver menos tú. Tú no, porque lo tienes entre las cejas, ese estratégico lugar donde los latinquings u otros sudaquillas ociosos te pegan los tiros mientras roban el subsidio para las necesidades nacionales.

Algún colega cercano, incluso alguna colega rubia y con un mejillón suculento, puede decirte en esa confianza que dan los asuntos del mar (qué prefieres, pulpo o calamar):

-¡¡Eh!! ¿Te quito ese grano de hez y pus?

Y tú le dices que a ver que grano. Y te lo explica, y te lo enseña. Y a ti tampoco te molesta tanto, y joder, te va a doler, y que no, que no, que te resistes a deshacerte de tu exnovia supurante.

Un día va la hija de puta y explota, mira tú. Abre de pronto sus piernas de chica fina y de ese coño refollado empiezan a salir rallos y centellas, caracoles, cáspitas, semen estancado, setas de todas las clases, salsa de soja, curry, meao de borracho y pedos de muerta.

Y tú, incrédulo, te llevas las manos a la frente y exclamas A VER QUÉ COÑO ES ESTO, MENUDO PASTEL TENÍA. Y al principio da a motrollón de asco, ¿sabes tía? Pero luego se cierra el hoyo y vuelves a ser un tío sin pus, con un rabo potente del que cientos de rubias desean pasearse, colgarse y columpiarse.

De pronto tu cara se ve más bonita, tu sonrisa más blanca y tu semen más espeso. Algunas hacen gárgaras con tus corridas para que les cante el pozo a tu viril esencia y darles envidia a otras amigas, que corren como ratas a besar tu flauta de Hamelín.

Oye, ¿y del grano que fue? ¿Hay un Cielo para los granos? Se habrá desintegrado, como todos sus principios.

**”Traté de convertirte en mujer pero no eres más que una puta.” ** Bukowski

Sucia Liz.

 

 

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